
El "grooming" físico es el proceso de desensibilizar a los niños mediante niveles cada vez mayores de cercanía. Puede pasar de un simple saludo con la mano, a un abrazo o a compartir una silla. Los depredadores buscan actividades que puedan realizar a solas con los niños, excluyendo a otros adultos. Este tipo de comportamiento da paso de forma natural al "grooming" psicológico, donde los depredadores muestran favoritismo hacia los niños y a menudo elogian su "relación especial" con ellos. Los depredadores recompensarán a los niños con privilegios y regalos sin permiso, y les animarán a mantenerlo en secreto. Traspasan los límites al exponer a los niños a "cosas de adultos", como palabrotas, chistes obscenos o ingerir alcohol. Esto puede progresar hasta hablar de temas sexuales y ver pornografía. Todas estas situaciones hacen que los niños se sientan culpables y cómplices, porque saben que están mal. Esos sentimientos pueden paralizar a los niños e impedir que revelen el abuso.
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